jueves, 21 de diciembre de 2017

Aterrizaje/Caída

Aquí Camila. Sin apodos, sin profesión, sin afanes de grados académicos.

Camila, la que pensé que había desaparecido omnubilada por lo que parecía ser un lugar que tenía ganado por el "talento" en algo, cosa que me costó mucho encontrar dada mi histórica baja autoestima por ser porra, por ser gorda, por ser muy "confrontacional", llorona, etc, etc, etc.
Pero no, no había desaparecido, estaba muy guardada en mí insistiendo en salir, insistiendo en que querer hacer nada o querer estar con los que amo no puede ser un crimen. Y lo logró, todo lo que no es amor desapareció de mi vida: a la mierda el trabajo, a la mierda las viejas de mierda que quieren que les chupe los pies   para que ellas me "permitan" pertenecer al mundo de la generación o de reproducción de conocimiento, a la mierda las autoproclamadas "especialistas del lenguaje".
De hecho, después del derrumbe ocasionado por la Camila porra, empecé a pensar que este año había sido un fracaso, y seguido de eso la Camila confrontacional me dijo: ¿cómo puedes ser tan pastela de llorar porque dejarás de estar angustiada y frustrada?
En realidad sí. Es verdad. El llanto por el ego no es tristeza real.
Después de todo el año lamentarme por no poder hacer ejercicios, asistir a talletes de teatro o lo que sea, después de sentirme frustrada, ¿quería seguir sufriendo?
Nah.
Así que a reconciliarme y encontrar el amor por la Camila que es apartada y criticada por ser ella misma, la que tuvo cumpleaños sin invitados. Versión adulta, con sueldo y con preocupaciones más básicas en la vida, como estar con mis queridos y queridas, regalonear y escribir cosas gratuitas.

Total, siempre queda el sueño de la maestría en AD de la UBA.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Desahogo de mitad de año.

Queridos todos de todas las comunidades educativas formales e informales:

Les aviso de antemano que este blog, lamentable/afortunadamente, está situado en lo que refiere a comunidades formales. Este año las del Magíster y las del Colegio. Muy posiblemente el próximo año la del Magíster y la de otro Colegio. Sí.
Comunidades educativas, con de todo, chismes, humillaciones, indiferencia, y muy poco de educación en el plano "profesional".
Me leo e intento regular: ¿tan así? Sí.

Pero no todo es tan malo: aprendo, hay colegas bakanes y por sobre todo: hay estudiantes más que bakanes. Hay estudiantes maravillosos.
Sé que algún día, cuando el fin justifique los medios, tendré que participar en algún cuoteo político que vea la educación como un proyecto de panfleto, pero quizás ahí pueda impactar más, pueda exigir que las instituciones y los profes escuchen a sus estudiantes. Pq son pintamonos, sí, regularmente, pero esa es la cáscara.
Ellos son música, son cariño, son verdad y mentiras, son honestidad y autocrítica. Son motivación y todo eso tiene una capa muy gruesa de hormonas adolescentes. Sorry, es que trabajo con las edades más hormonales, pero sé que cuando esa capa se esfume habrán personas muy razonables. Pero quiero que conserven ese principito.
Quiero que sean youtubers, que sean compositores, que sean dibujantes y cantantes. Quiero que sean políticos y sean profes.
En fin, este proceso ha sido duro, pero escuchando música y con mi moreno setsi resisto.

Aunque tb se vienen unos ansiolíticos para mi crisis milenial.

viernes, 10 de febrero de 2017

Conformismo x frustración.

Querida macro comunidad educativa:

Éstos son tiempos difíciles, donde muchos nos preguntaremos cosas como si somos malos profesionales, porqué a todos los vendidos, lamebotas, sin verguenzas y/o cafiches del cuoteo les va mejor económicamente que a nosotros, qué necesitamos para poder encontrar estabilidad laboral, etc. Antes de todo quiero decirles que mi pequeña opinión es que estamos en un país donde no se valoran los méritos, sino el quedarse callado/dejarse pasar a llevar. Quizás sea resabio de la Dictadura, y si es así, fuck you malditos fachos pobres. 
En segundo lugar, a pesar de que suene un poco tonto les vuelvo a decir: no se rindan porque tarde o temprano o encontrarán el ambiente laboral perfecto para ustedes, o seguirán siendo aguerridos y crearán los suyos propios, donde estoy segura que cobrarán precios razonables y que la mayor parte de las ganancias serán reinvertidas en infraestructura o profesionales para seguir mejorando. 
El punto es que en este rubro pareciera que inevitablemente tenemos que optar por uno de los dos sentimientos del título: o agachar el moño, o bajarse los pantalones (y lo digo literalmente por lo que he visto en páginas como "confesiones de un/a profe"), o ser el(a) conflictivo(a) por pedir cosas tan básicas como que no se roben la plata que ya se roba la AFP de manera legalizada (¿Será que mi ex empleador emplea el "ladrón que roba a ladrón..."?), por lo tanto, no renovación de contrato y frustración, por los colegas que queremos, por los cursos, por los estudiantes que quisimos mucho y por las pocas veces que alcanzamos a vivir algún gesto de agradecimiento explícito. 

No se rindan colegas, es lo único que les pido. A pesar de que la mayoría de nosotros esté destinado al desarraigo, no se rindan, edúquense, apóyense (o al menos no tiren para abajo), valoren su trabajo.

Los veo.