viernes, 10 de febrero de 2017

Conformismo x frustración.

Querida macro comunidad educativa:

Éstos son tiempos difíciles, donde muchos nos preguntaremos cosas como si somos malos profesionales, porqué a todos los vendidos, lamebotas, sin verguenzas y/o cafiches del cuoteo les va mejor económicamente que a nosotros, qué necesitamos para poder encontrar estabilidad laboral, etc. Antes de todo quiero decirles que mi pequeña opinión es que estamos en un país donde no se valoran los méritos, sino el quedarse callado/dejarse pasar a llevar. Quizás sea resabio de la Dictadura, y si es así, fuck you malditos fachos pobres. 
En segundo lugar, a pesar de que suene un poco tonto les vuelvo a decir: no se rindan porque tarde o temprano o encontrarán el ambiente laboral perfecto para ustedes, o seguirán siendo aguerridos y crearán los suyos propios, donde estoy segura que cobrarán precios razonables y que la mayor parte de las ganancias serán reinvertidas en infraestructura o profesionales para seguir mejorando. 
El punto es que en este rubro pareciera que inevitablemente tenemos que optar por uno de los dos sentimientos del título: o agachar el moño, o bajarse los pantalones (y lo digo literalmente por lo que he visto en páginas como "confesiones de un/a profe"), o ser el(a) conflictivo(a) por pedir cosas tan básicas como que no se roben la plata que ya se roba la AFP de manera legalizada (¿Será que mi ex empleador emplea el "ladrón que roba a ladrón..."?), por lo tanto, no renovación de contrato y frustración, por los colegas que queremos, por los cursos, por los estudiantes que quisimos mucho y por las pocas veces que alcanzamos a vivir algún gesto de agradecimiento explícito. 

No se rindan colegas, es lo único que les pido. A pesar de que la mayoría de nosotros esté destinado al desarraigo, no se rindan, edúquense, apóyense (o al menos no tiren para abajo), valoren su trabajo.

Los veo. 

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