Han pasado alrededor de seis meses desde la última entrada que publiqué acá. Varias cosas han cambiado. Creo que como profesora he cambiado.
Lo primero es vivir la tragicomedia que significa emparejarse con un colega: alumnos impresionados, colegas impresionados, sostenedor y "secuaces" impresionados. No puedo negar que me dio gusto el toparme de frente con aquella secretaria bastante insoportable que como muchas mujeres tiene poquísima solidaridad de género, y que sospechaba le tenía ganas al joven para ella Profesor.
Podría seguir babeando, sin embargo creo que sería poco digno, así que dedos: deténganse.
Quiero comentarles que si no he escrito acá no es porque no haya mucho que reflexionar, por lo contrario, muchísimo, sobre todo ahora que estamos a fin de semestre, y tenemos la clásica disyuntiva "corazón de abuelita" versus "robot objetivo", de la que finalmente 'espero' que todos nosotros nos demos cuenta de que a pesar de lo que puedan decir algunos directivos y/o colegas, tenemos que ser un poco de ambos. Hay que darle un poquito de peso a la subjetividad, principalmente porque somos personas con historias detrás y trabajamos con personas con historias detrás.
Hoy por ejemplo, en mi última clase del semestre, estuve conversando con dos alumnas que obviamente les faltaban notas, y no tenían tiempo para rendir todas las cosas que tenían que rendir. Luego de solucionar ese tema, les pregunté a cada una de ellas si se consideraban buenas personas, comprometidas con su educación (a propósito de unas preguntas de opinión sobre las protagonistas de Spring breakers, que tenían bastantes características similares a estas niñas), y ambas al responderme escondieron sus ojos en el suelo. Una me dijo que se merecía un 4.0 y la otra un 2.0. ¿Se dan cuenta el problema de autoestima que hay detrás? y por sobre todo ¿Se dan cuenta de lo anestesiados que están los adolescentes, que saben que con sus conductas echarán su vida por la borda -y no hablo de los estudios obligatorios, sino de sentimientos y personas que los quieren y dependen de ellos-, sin embargo al ritmo del reggaeton siguen mintiendo y por sobre todo, mintiéndose a sí mismos?
U otros casos, como un estudiante que va a las protestas a golpear a carabineros, con lo cual estoy bastante de acuerdo luego de vivir 1 mes seguido de manifestaciones al frente de mi lugar de trabajo, pero sólo por el sabor de la adrenalina, sin darse cuenta de que esa violencia es fruto de todo lo que sufrimos diariamente, como las obligaciones sin sentido, que tal como dijo el Farolero del Principito, "son la consigna".
Estamos en un circo queridos Colegas y Comunidad Educativa, parece que habrá que declararse un inocente o habrá que ser abyecto y desalmado.