¡Buenas noches/días/tardes queridos lectores!
Mi mente ha pasado por tantos temas para publicar acá, que me he demorado mucho en decidir qué sería novedoso y lo suficientemente decente como para este blog. Así, creo que este pequeño detalle de mi semana en Bs. Aires que les comentaré acá, es el más discutible: instituciones para investigar.
Para partir desde el principio, cabe comentar que como persona inquieta y juntando puntos para el desarrollo académico, cada vez que encuentro un trabajo me alegro y pienso qué cosas podría investigar. No, claramente no es una auto-promoción, sino que pienso en la viabilidad de diseñar e implementar proyectos que sean interesantes, de los cuales muchos quedan en mi cabeza, y unos pocos se llevan a cabo, fundamentalmente porque en el calor de la pregunta de investigación, escribo el Abstract para postular a algún congreso y la investigación es aceptada.
Anyway, la información anterior es relevante porque la última investigación que terminamos tuvo una grata aceptación, lo que es muy gratificante pensando en que nuestra audiencia eran puros especialistas en AD, y yo temía una refutación metodológica por mi inexperticie en estos ámbitos. La investigación se trata de un análisis de textos argumentativos de estudiantes de pregrado de Pedagogía en Historia y Cs. Sociales, y para ella recopilamos el corpus de compañeros de mi compañero de investigación y pololo. Como los resultados eran bastante controversiales, una de las preguntas fue respecto a si tuvimos campo para implementar una propuesta metodológica con los escritores de los textos, ante lo cual tuvimos que responder con toda sinceridad que en nuestra Universidad no hay mayor interés en desarrollar habilidades de escritura en los estudiantes, y si la hay, se relaciona con un aspecto más técnico que epistemológico, como si la Didáctica de la Escritura fuera un recetario, cosa que muchos docentes piensan.
Es por esto que quisiera comentarles respecto al tema, ya sean Profesores o Autoridades, de verdad creo que vale la pena que todos los interesados en hacer vida académica se autofinancien parte de su camino, ya que si nos ponemos a hablar respecto a las políticas públicas existentes para el desarrollo académico terminaríamos en una crisis existencial, pero también creo necesario que se nos den espacios, tan sólo espacios, para implementar nuevas cosas, proyectos netamente creados por estudiantes.
Hagamos vida académica, yo sé que hay bastantes sesgos respecto a la Academia, pero es justamente porque muchos la ven como un círculo inaccesible en le que casi hay que ser un osado para lograr participar. Y en realidad, como hay tanta gente tecnicista que estudia como un trámite para habilitarse socialmente, es ser osado, pero justamente por tener amor al conocimiento es que lo hacemos.
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