lunes, 7 de septiembre de 2015

La vocación.

La vocación, la vocación, la vocación, la vocación, la vocación, la vocación, la vocación, la vocación, la vocación, la vocación, la vocación, la vocación, la vocación, la vocación, la vocación, la vocación, la vocación, la vocación, la vocación, la vocación, la vocación, la vocación, la vocación, la vocación, la vocación, la vocación, la vocación, la vocación, la vocación, la vocación, la vocación, la vocación, y finalmente... la vocación.

No sé a ustedes queridos colegas o personas interesadas en la Educación, pero a mi me tiene bastante sobrepasada esa cara de inspiración divina combinada con lástima que la gente me pone cuando les comento que soy Profesora.

Me tiene chata porque en primer lugar, la Pedagogía es un TRABAJO que requiere ciertas habilidades base que junto con otras habilidades que son formadas en la universidad (no nos metamos a discutir si es que realmente las forman o no, porque eso es para otro día) preparan a una persona para desempeñarse como Docente, así como cualquier otra profesión, oficio, etc.

Ahora, claramente que esa expresión ya descrita que ponen cuando uno dice las palabras mágicas "soy Profesor", no es porque sienten un gran interés en las ciencias que confluyen en esta disciplina -seamos sinceros, no somos considerados las máximas autoridades en ningún ámbito social-; sino más bien se relaciona con esa naturalización de la violencia de la que somos víctimas día a día (por parte de quien sea de la Comunidad Educativa), y con ese cuento de hadas de que la enseñanza es productiva "si la hacemos con amor".

En primer lugar, si bien es evidente que quienes nos dedicamos al asunto debemos tener cierta afinidad con la interacción con otras personas (sobre todo adolescentes en estado de involución -no sé si existe esa palabra-, en mi caso como Profe de Especialidad) -porque sino estaríamos castigándonos a nosotros mismos día a día, y créanme que si hay algo que puedo asegurar con plena certeza dado mi poco tiempo de ejercicio, es que es imposible ser inmune en el plano emocional de ser pedagogo, porque es demasiado intenso y aunque muchas personas (padres, jefes de utp, inspectores, directores y/o sostenedores) no lo crean, no somos robot y a la vez somos humanos-; eso no convierte mágicamente un saber teórico en un saber aplicado, y menos aún, ese saber aplicado en inteligible para los estudiantes. Eso no es amor, es ciencia.

Segundo, y por favor personas que no son del área lean con atención: no nos interesa que ustedes nos miren con ese aire lastimoso, nos interesa que ustedes aprendan a respetar a cualquier persona, de eso no se encarga el colegio ni la suculenta mensualidad que usted desembolsa en las mensualidades, cuotas de centro de padres o paseos de fin de año, o ese orgullo absurdo de sentirse poderoso porque usted obligó al Establecimiento Educacional Público a reintegrar a su hijo que no sabe expresarse de otra forma que no sea violenta a través de la Superintendencia de Educación (poniendo en peligro la integridad física y psicológica de todo el resto de las personas que estamos en el Colegio), NO,  no nos interesa eso.

En mi caso, tampoco me interesan esos colegas que casi sienten que son la reencarnación del Dalai Lama o de Jesús y tienen esa labor mesiánica de "darles oportunidades" a niños, poniéndose en ese pedestal de falsa modestia para sentirse bien con ellos mismos.

Simplemente valoro el hecho de que nos escuchemos con humildad y de que no pensemos que seremos quien encenderá la ampolleta de la paz mundial. No es porque no tenga fe en la humanidad, no es eso, es simplemente que después de estudiar sobre la cultura y la interacción humana, me doy cuenta de que soy apenas una influencia entre infinitas otras que se cruzan en la vida de las personas, y que las hacen ser como son, lo que no implica aceptar que ellas pueden pasar por encima de los demás.

Sé que todo este texto puede sonar contraproducente con los valores que propone, por su tono de frustración y enojo. Por eso quiero decirles que este es sólo un punto de vista, y que sólo tengo mucha convicción en mis pensamientos.

1 comentario:

  1. Tienes razón Cami, los profesores son seres sorprendentes por que soportan tanta "mierda" que les llega de todos lados algunos alumnos, padres, directores, entre otros. Aunque igual hay profesores que dejan bastante que desear.
    Un amigo quiere estudiar pedagogía en Lenguaje y su papá le dice que no, que va a desperdiciar su vida. Pero yo siempre le he dicho que lo haga, que si de verdad le gusta y cree tener vocación, que lo haga y que haga caso omiso a lo que los demás le dicen.

    Saludos ;)

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